Doña Perfecta
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Doña Perfecta
Benito Pérez Galdós · EN · 69492 từ
Lấy bối cảnh một thị trấn nhỏ ở tỉnh lẻ Tây Ban Nha thế kỷ XIX, Doña Perfecta khắc họa sự xung đột giữa lý tưởng tự do tiến bộ và chủ nghĩa truyền thống cứng nhắc khi một kỹ sư trẻ từ Madrid đến gặp gỡ những người thân bảo thủ của mình. Thông qua những nhân vật sống động, những đoạn đối thoại sắc sảo và một bầu không khí đầy nghi ngờ và nhiệt huyết đạo đức, Benito Pérez Galdós đã khám phá sự bất dung thứ tôn giáo, thói đạo đức giả ở tỉnh lẻ và những căng thẳng xã hội của một đất nước đang vật lộn để hiện đại hóa. Cuốn tiểu thuyết hiện thực kinh điển này mang đến một bức chân dung dễ tiếp cận nhưng mạnh mẽ về xã hội Tây Ban Nha, mời gọi người đọc đặt câu hỏi về cách nỗi sợ thay đổi có thể làm biến dạng cả đức tin và gia đình.
Chương 1 / 82
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XXII. (Part 1)
1.146 từ · 6 phút
¡Desperta!
—Respecto a lo de las partidas—dijo doña Perfecta
cuando concluyeron de beber,—sólo te digo que hagas lo
que tu conciencia te dicte.
—Yo no entiendo de ditados—gritó Ramos.—Haré lo 20
que sea del gusto de la señora.
—Pues yo no te aconsejaré nada en asunto tan grave—repuso
ella con la circunspección y comedimiento que tan
bien le sentaban.—Eso es muy grave, gravísimo, y yo no
puedo aconsejarte nada. 25
—Pero el parecer de usted....
—Mi parecer es que abras los ojos y veas, que abras los
oídos y oigas.... Consulta tu corazón... yo te concedo
que tienes un gran corazón.... Consulta a ese juez, a
ese consejero que tanto sabe, y haz lo que él te mande. 30
161 Caballuco meditó, pensó todo lo que puede pensar una
espada.
—Los de Naharilla Alta—dijo Vejarruco,—nos
contamos ayer y éramos trece, propios para cualquier cosita
mayor.... Pero como temíamos que la señora se 5
enfadara, no hicimos nada. Es tiempo ya de trasquilar.
—No te preocupes de la trasquila—dijo la señora.—Tiempo
hay. No se dejará de hacer por eso.
—Mis dos muchachos—manifestó Licurgo—riñeron ayer
el uno con el otro, porque uno quería irse con Francisco 10
Acero y el otro no. Yo les dije: "Despacio, hijos míos,
que todo se andará. Esperad, que tan buen pan hacen
aquí como en Francia."
—Anoche me dijo Roque Pelosmalos—manifestó el tío
Pasolargo,—que en cuanto el Sr. Ramos dijera tanto así, 15
ya estaban todos con las armas en la mano. ¡Qué lástima
que los dos hermanos Burguillos se hayan ido a labrar las
tierras de Lugarnoble!
—Vaya usted a buscarlos—dijo el ama vivamente.—Sr.
Lucas, proporciónele usted un caballo al tío Pasolargo. 20
—Yo, si la señora me lo manda, y el señor Ramos también—dijo
Frasquito González,—iré a Villahorrenda a ver
si Robustiano, el guarda de montes y su hermano Pedro
quieren también....
—Me parece buena idea. Robustiano no se atreve a 25
venir a Orbajosa, porque me debe un piquillo. Puedes
decirle que le perdono los seis duros y medio.... Esta
pobre gente, que tan generosamente sabe sacrificarse por
una buena idea, se contenta con tan poco.... ¿No es
verdad, Sr. D. Inocencio? 30
—Aquí nuestro buen Ramos—repuso el canónigo,—me
dice que sus amigos están descontentos con él por su
tibieza; pero que en cuanto le vean determinado se
pondrán todos la canana al cinto.
162 —Pero qué, ¿estás determinado a echarte a la calle?—dijo
la señora.—No te he aconsejado yo tal cosa, y si lo
haces es por tu voluntad. Tampoco el Sr. D. Inocencio te
habrá dicho una palabra en este sentido. Pero cuando tú
lo decides así, razones muy poderosas tendrás.... Dime, 5
Cristóbal, ¿quieres cenar? ¿quieres tomar algo?... con
franqueza....
—En cuanto a que yo aconseje al Sr. Ramos que se eche
al campo—dijo D. Inocencio, mirando por encima de los
cristales de sus anteojos,—razón tiene la señora. Yo, 10
como sacerdote, no puedo aconsejar tal cosa. Sé que
algunos lo hacen; y aun toman las armas; pero esto me parece
impropio, muy impropio, y no seré yo quien los imite.
Llevo mi escrupulosidad hasta el extremo de no decir una
palabra al Sr. Ramos sobre la peliaguda cuestión de su 15
levantamiento en armas. Yo sé que Orbajosa lo desea; sé
que le bendecirán todos los habitantes de esta noble ciudad;
sé que vamos a tener aquí hazañas dignas de pasar a la
historia; pero, sin embargo, permítaseme un discreto
silencio. 20
—Está muy bien dicho—añadió doña Perfecta.—No
me gusta que los sacerdotes se mezclen en tales asuntos.
Un clérigo ilustrado debe conducirse de este modo. Bien
sabemos que en circunstancias solemnes y graves, por
ejemplo, cuando peligran la patria y la fe, están los 25
sacerdotes en su terreno incitando a los hombres a la lucha y
aun figurando en ella. Pues que Dios mismo ha tomado
parte en célebres batallas, bajo la forma de ángeles o santos,
bien pueden sus ministros hacerlo. Durante la guerra contra
los infieles, ¿cuántos obispos acaudillaron las tropas 30
castellanas?
—Muchos, y algunos fueron insignes guerreros. Pero
estos tiempos no son como aquellos, señora. Verdad es
que si vamos a mirar atentamente las cosas, la fe peligra 163 ahora más que antes.... ¿Pues qué representan esos
ejércitos que ocupan nuestra ciudad y pueblos inmediatos?
¿qué representan? ¿Son otra cosa más que el infame
instrumento de que se valen para sus pérfidas conquistas
y el exterminio de las creencias, los ateos y protestantes de 5
que está infestado Madrid?... Bien lo sabemos todos.
En aquel centro de corrupción, de escándalo, de
irreligiosidad y descreimiento, unos cuantos hombres malignos,
comprados por el oro extranjero, se emplean en destruir en
nuestra España la semilla de la fe.... ¿Pues qué creen 10
ustedes? Nos dejan a nosotros decir misa y a ustedes
oírla por un resto de consideración, por vergüenza... pero
el mejor día.... Por mi parte, estoy tranquilo. Soy un
hombre que no se apura por ningún interés temporal y
mundano. Bien lo sabe la señora doña Perfecta, bien lo 15
saben todos los que me conocen. Estoy tranquilo y no me
asusta el triunfo de los malvados. Sé muy bien que nos
aguardan días terribles; que cuantos vestimos el hábito
sacerdotal tenemos la vida pendiente de un cabello, porque
España, no lo duden ustedes, presenciará escenas como 20
aquellas de la revolución francesa, en que perecieron miles
de sacerdotes piadosísimos en un mismo día.... Mas no
me apuro. Cuando toquen a degollar presentaré mi cuello;
ya he vivido bastante. ¿Para qué sirvo yo? Para nada,
para nada. 25
—Comido de perros me vea yo—exclamó Vejarruco,
mostrando el puño, no menos duro y fuerte que un martillo,—si
no acabamos pronto con toda esa canalla ladrona.
—Dicen que la semana que viene comienza el derribo
de la catedral—indicó Frasquito. 30
—Supongo que la derribarán con picos y martillos—dijo
el canónigo sonriendo.—Hay artífices que no tienen esas
herramientas, y sin embargo adelantan más edificando.
Bien saben ustedes que, según tradición piadosa, nuestra 164 hermosa capilla del Sagrario fué derribada por los moros en
un mes y reedificada en seguida por los ángeles en una sola
noche.... Dejarles, dejarles que derriben.
—En Madrid, según nos contó la otra noche el cura de
Naharilla—dijo Vejarruco,—ya quedan tan pocas iglesias, 5
